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Carta a nuestros clientes y usuarios

Escrito por: Iñaki Calvo
Fruto de la última incidencia que sufrimos la semana pasada en ICM, siento la necesidad de escribir esta carta que va dirigida a todos nuestros clientes, a todos sus usuarios y a todos los que, de alguna forma u otra, se vieron afectados por la misma.
Desde que ICM se formó hace más de 10 años, establecimos 3 pilares fundamentales sobre los cuales montaríamos los servicios. Nos son pilares técnicos pero sí nuestra Visión de lo que una empresa de servicios debía ser:
  • Todos debemos dormir lo más tranquilos posible.
  • No tener que pedir perdón sino gracias.
  • Que no llevar corbata impida ver que somos serios.
Entendiendo que puede ser una Visión de negocio algo atípica, nos gusta pensar que estos tres pilares esconden tras de sí, una forma de trabajar que mezcla la pasión que todo el mundo en ICM siente por este mundo tecnológico y nuestra voluntad de ser honestos con todos nuestros clientes. Con honestos quiero decir, transparentes y sinceros, pero también fieles y consecuentes con los objetivos que de nosotros se esperan.
No cumplir con esta honestidad es algo que nos duele profundamente. Trabajamos cada día para cumplir con cada uno de los tres pilares anteriores. Fallar en uno de ellos significa perder nuestra esencia e, incluso, nuestra credibilidad.
2015 es el año del cambio. 2015 ha sido nuestro décimo aniversario. 10 años de insistir en que el cliente y sus objetivos es el motivo principal de nuestra existencia. Por esto decidimos, hace muchos meses, que el 2015 iba a ser el año de consolidación de los 3 pilares de ICM. Y esta consolidación solo se puede conseguir evolucionando. Hemos invertido mucho tiempo y dinero en diseñar la evolución tecnológica de ICM. Una evolución necesaria. Una evolución basada en nuevas tecnologías que van apareciendo y que apostamos fuerte por ellas. Servicios On Cloud, refuerzo de nuestra infraestructura interna y soluciones de continuidad de negocio.
Inmersos en medio de esta evolución, el esfuerzo de toda la gente que trabajamos en ICM es impecable. Cuando trabajamos en evolucionar un sistema en producción, somos conscientes de los riesgos que implica y de los cuidados que debemos tener. Diseñamos todas las migraciones pensando en todos y cada uno de nuestros usuarios. Pensando en qué situaciones nos podemos encontrar, cómo solventarlas y cómo podemos hacer una “marcha atrás” ágil. Pero parece que nunca es suficiente. Parece que la tecnología también tiene un lado oscuro y caprichoso al que, en ICM, no acabamos de acostumbrarnos.
No nos cansaremos de pedir disculpas y de asumir nuestra responsabilidad. Nos avergüenza cada minuto de falta de servicio. Luchamos para que no ocurran y, si ocurre, poder solventarlo de forma inmediata. No siempre es fácil.
Quiero pedir perdón personalmente a todos y cada uno de los usuarios que han depositado su confianza en ICM. Siempre he pensado que la confianza es un sumatorio que debe ser continuo y que estas incidencias no hacen otra cosa que sustraer mucho más de lo que nos podría sumar la normalidad del servicio.
Somos positivos siempre. Es lo que nos mueve. Aprendemos cada día, también de las cosas negativas. ICM tiene una gran ventaja y es su tamaño. Esto nos permite ser ágiles en las decisiones y ejecutivos en su aplicación. Quiero trasladaros nuestra voluntad de recuperar hasta la última cuota de confianza que hayamos perdido en estos días y que lo haremos de una forma determinada y positiva.
No dudéis en que sois la razón por la cual existe ICM.